Me ilumina y principalmente me aclara que Jesús no se entrega como sacrificio ritual, tantas veces escucho se entregó por nosotros (lo que es verdad) pero parece que se reduce a una víctima y no a la imagen de Jesús que claramente sufrió y padeció el dolor hasta morir pero no fue doblegado en su misión, aun sin que los propios discípulos entendieran y que las autoridades ya lo condenaran.
Veo repetirse aun hoy los que mandan sometiendo y dominando a las personas, cuántas veces también "morimos" en algunas de esas muertes del callarnos, de ceder.
No tengo claro hoy si a tantos años ya del Concilio se haya logrado cambiar a la forma de Jesús abriéndose y dándose a todos. Todavía se escuchan esas ideas de "Dios te lo mandó". Como un Dios que quiere el mal para nosotros. Todavía se entregan sacrificios y promesas, negociando de alguna manera nuestro bienestar, con quién sólo nos da amor.
Aun hay un templo una estructura eclesial que le falta apertura, que queda en las palabras y la vida de Jesús pero que no actúa ni acompaña y mucho menos carga el dolor de otros.