Buenos días,
Soy Daniela Notaro (Daniela o Dani, está perfecto), viviendo en C. A. de Buenos Aires, Argentina hace casi 25 años. Nací en Santa Fe (capital de la provincia) y me crie en Caleta Olivia, Santa Cruz, ciudad que añoro y a la que me gustaría volver.
Soy abogada, trabajo en el Senado de la Nación, y en la parroquia de la que formo parte cumplo varios roles: me ocupo del canto en la liturgia (no llega a ser coro)los domingos por la tarde y en las fiestas; soy secretaria del consejo parroquial; integro y coordino un grupo de familias; entre otras.
Por mi parte, tengo la experiencia de que la propuesta de la sinodalidad resulta muy necesaria de implementar, lo cual requiere de mucho trabajo y empeño, pero, sobre todo, de nuestra continua conversión. Por eso, más allá de lo teórico que podamos (y necesitemos) aprender, considero imprescindible orarlo y llevarlo a la práctica sin desanimarnos.
Procuro formarme continuamente y me parece muy alentadora la propuesta del Sínodo de la Sinodalidad. Tengo la expectativa de seguir aprendiendo, junto a ustedes, conductas, acciones y formas de vincularnos que nos ayuden a crecer en comunión, respetando las individualidades, carismas y dones que Dios nos regala a todos a través de Jesús y por el Espíritu Santo.
Y comenzando este camino que compartiremos, me surge esta inquietud: ¿De qué manera práctica podemos aportar mejor, desde nuestras realidades locales, en esta etapa de implementación del Sínodo?